Obama y los lobbies

Poco después de jurar el cargo Barack Obama prometió endurecer la política totalmente permisiva de las administraciones anteriores con los lobbies y su presencia constante en la Casa Blanca. Los grupos de presión, que en muchos casos representan los intereses de grandes grupos empresariales de un u otro sector, son a menudo acusados de interferir de forma ilegítima en la acción del gobierno en un oscuro baile de influencias, favores, compensaciones y nombramientos-regalo. Obama ha hecho gala de su oposición a ésta manera habitual de proceder, y el miércoles confirmó su política oficial al respecto:

“Si perteneces a un lobby y entras en mi administración, no podrás trabajar en aquellas aquellas agencias o materias sobre las que actuaste, en relación con tu lobby, […] durante los dos años anteriores.”

Pocas horas después, ya sin tanta atención mediática, su portavoz comentó a los periodistas “incluso las normas más duras requieren razonables excepciones”. Aludía especialmente al caso de William J. Lynn, elegido por Obama para ocupar el cargo de número dos en el departamento de defensa… y registrado hasta hace pocos meses como perteneciente al lobby armamentístico de la empresa Raytheon, el cuarto contratista militar de Estados Unidos.

Mal comienzo.

Fuente: FACT CHECK: Exceptions made to anti-lobbyist rule  (AP)

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