Obama y los lobbies (II)

Hace unos días comentábamos las críticas que recibía Obama por falta de consistencia en su anunciada lucha contra la influencia de los lobbies en Washington.

Han pasado ya algunos días más desde la toma de posesión y hay que adminir que no parece que muchos de dichos lobbies estén especialmente contentos con él. El dato hace pensar que tal vez el presidente esté realmente cumpliendo con sus promesas. Queda por ver hasta dónde se va a llegar en realidad y si se trata de un cambio en la manera de hacer las cosas o una mera sustitución de unos grupos económicos influyentes por otros en los equilibrios de poder de Washington.

El caso es que el Wall Street Journal se hacía eco éste pasado jueves de que diversos grupos y asociaciones empresariales habían anunciado o puesto en marcha millonarias campañas de presión para defender sus intereses como gato panza arriba. Correspondían a sectores afectados por las políticas de Obama, descritas por él mismo la semana pasada en su discurso de presentación ante el congreso.

Así, la Hospital Corporation of America, el primer grupo hospitalario americano y mundial, anunció el día posterior al discurso un plan de 20 millones de dólares para promover una legislación en temas de salud basada en “principios del libre mercado”, en respuesta contra el plan de Obama de ampliar la cobertura sanitaria en Estados Unidos. Las palabras del CEO de la compañía son elocuentes:

“Cuando el gobierno se involucra, te quedas sin dinero y la asistencia sanitaria es racionada”

Toda una declaración de principios de lo que han sido las doctrinas dominantes en USA y el mundo durante las últimas décadas.

También han llovido ataques de los lobbies agrícolas, con sus subsidios amenazados (especialmente los recibidos por grandes empresas), y de la industria armamentística, que ha vivido en una especie de paraíso durante los mandatos Bush-Cheney. Hace ya días que estos últimos comenzaron a mostrar publicidad (ver foto adjunta) en medios offline y online pidiendo desesperadamente apoyo para salvar el F-22 de igual modo que otros piden apoyo para salvar el oso polar o el lince ibérico.

En el otro lado de la balanza, otras industrias, como las energéticas favorecidas por los planes de reforma del sector en la lucha contra el cambio climático, van a gastar cantidades equiparables en campañas, en este caso para promover que se aprueben los planes del gobierno.

En cualquier caso lo que está claro, por el contexto económico en que nos movemos, es que no hay dinero para todos. La batalla puede ser feroz.

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